Este ministerio nació con muy pocos recursos, pero con una fe grande en Dios. Lo que comenzó como un pequeño esfuerzo por ayudar a unos cuantos niños, hoy se ha convertido en un comedor establecido que sirve como refugio de esperanza para niños de escasos recursos y sus familias. Bajo el liderazgo de la hermana María Merino, este proyecto ha crecido paso a paso, viendo la provisión y fidelidad de Dios en cada etapa. Actualmente, el comedor brinda alimento de manera constante, apoyo académico en las tareas escolares y, lo más importante, la enseñanza de la Palabra de Dios, sembrando valores, identidad y propósito en la vida de cada niño.
Además del trabajo en el comedor, la hermana María visita los hogares de los niños, llevando oración, orientación espiritual y ánimo a las familias que enfrentan condiciones de pobreza extrema. Este acompañamiento ha permitido que el evangelio no solo transforme a los niños, sino también a sus hogares.
Nuestra iglesia tiene el privilegio de ser parte activa de esta misión, apoyando mediante el envío de suministros, ayuda económica y colaborando en la construcción y mantenimiento del comedor. Cada aporte ha sido una semilla que hoy da fruto, recordándonos que cuando se obra en obediencia, Dios hace crecer lo que se entrega en Sus manos.
📖 “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”
2 Corintios 9:6
Este comedor no solo alimenta cuerpos, sino que forma corazones y futuros, demostrando que aun lo pequeño, cuando se entrega a Dios, puede convertirse en una obra de gran impacto.